EDUCACIÓN VIAL

RESPETA DESDE TU VOLANTE O MANILLAR DE TU MOTO A LAS PERSONAS Y/O ANIMALES QUE NECESITEN PASAR O ESTÉN PASANDO POR EL PASO DE CEBRA PARA PEATONES . . . NO TOMES LA CARRETERA URBANA O INTERURBANA COMO SI FUESE UNA PISTA DE CARRERAS EXCLUSIVA DE VEHÍCULOS . . . ¡ ¡ ¡ NO MATES A NADIE CONDUCTOR, RESPETA A LA VIDA QUE BULLE A TU ALREDEDOR, Y NO QUIERAS SER NOMBRADO CON EL NOMBRE DE ASESINO ! ! !

jueves, 14 de enero de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS

SONIA LEBRÓN RENDÓN

ESTA POESÍA ESTÁ ESCRITA POR TU CUMPLEAÑOS DEL 7/enero del 2010.

ESPERO QUE TE GUSTE.

QUE SEAS MUY FELIZ.

EN EL RECUERDO

Anidaron truenos en el alma de cristal, de un hombre en la noche; que aún camina frío y lejano por los resquicios, todavía vivos y amargos de mi recuerdo que nunca muere; aunque lo intente yo tu madre… por todos los medios y por siempre de olvidar. Al llanto. Frágil; cómo tu aliento que se oscurece y oculta entre las horas amargas; tu padre se aleja de éste valle de lágrimas en busca de una estrella tan poderosa y grande cómo lo es el mar. De cristal. El hombre; noctámbulo en sus tinieblas del siete de enero de mil novecientos setenta y seis. Transparente en su quebradiza coraza, y de fe en ella; la reina de todos los mares. . . la que le espera en la soledad de su propia locura. . . en la oscura desesperación por el hijo que se le escurre de sus temblorosas manos. Aún le inunda de terror y espanto al recordarlo; las palabras turbadoras, en ésa noche helada, desgarrándole el pecho en un dolor profundo y negro. . . oscuro, desconcertante, . . . tan traicionero en su rumor, como las turbulentas aguas del Estrecho. Tan solo un milagro podría salvarla,. . . tan solo eso. . . ¡¡¡Dios mío de mi alma, ayúdanos, ayuda a mi niña a gozar de la vida que el destino le quita. Virgen mía, ay, virgen mía, virgencita del carmen!!! te lo suplicamos, sus padres que tanto la quieren, y que a ti tantísimo te adoramos. Por el amor que te invocamos, Señora ayúdala, que abra sus ojos a la pronta mañana. De cristal, el hombre con su mujer de la mano, aún lloran hoy en sus recuerdos el misterio aquél del rezo y la plegaria,. . . aún lloran hoy, María Rendón Sánchez; su madre, y aún llora hoy; José Lebrón Villalba; su padre, treintaycinco años después, porque aquél aliento aún empañan sus ojos vidriosos por tanta alegría.

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