PARA TI, HIJO MÍO
Se me paró la vida,
y enmudeció el alma,
ahogados entre sueños de dolor,
cuando el vientre abierto de la noche
de su nido materno,
mi hijo nació.
Relicario de mi propia piedra,
esculpido en mi mismo friso,
que un cuatro de diciembre nació,
llorando ya, el dolor de su camino.
Pelo negro,casi azabache,
de enormes ojos,llenos de brillo,
boca caprichosa, de perfil divino,
cuerpo fuerte, y firme,
tronco de buen pino.
Hijo mío, si darte yo a
ti pudiera,
darte te daría, la luna,
y con ella las estrellas,
poniéndolas a tus pies,
para que se sientan bellas.
Darte yo a
ti, te daría,
la inquietud de los trigales,
el ir y devenir de las olas,
mi vida a cada instante.
Y va creciendo mi hijo,
entre plantas y árboles,
en el aire de la sierra,
y a la sombra de pinares.
Yo le canto
na nas,
al morir la tarde,
y el sabor de sus besos
van perfumando mis aires.
El padre despierto soñaba,
el niño en sus brazos dormía,
la noche despacio se echaba,
el niño entre sueños gemía,
el padre despierto lloraba,
y el niño dormido reía.
Autor:
Honorio Leal Escobar (GRITOS -
POEMARIO) y poema dedicado a su hijo del mismo nombre